Convertirse en propietario de un negocio de viajes implica mucho más que vender destinos y concretar reservas. Requiere tomar decisiones estratégicas, conocer la rentabilidad de cada operación, administrar adecuadamente el tiempo y reconocer el valor del propio trabajo. Este fue el mensaje central de Roslyn Ranse, fundadora y directora de Travel Agent Achievers, durante su participación en la conferencia “De asesor de viajes a propietario de su negocio”, realizada en el marco de WTE Miami 2026.
Ranse es una reconocida asesora de viajes australiana, estratega de negocios y conferencista internacional. En 2018 fundó Travel Agent Achievers, una plataforma educativa y de mentoría que acompaña a los agentes de viajes independientes y móviles en la construcción de empresas rentables y sostenibles. Su propuesta busca ayudar a los profesionales a pasar de los modelos tradicionales de agencia a estructuras independientes o basadas en el hogar, enseñándoles a trabajar en la estrategia de su negocio y no únicamente dentro de la operación diaria.
Durante su exposición, explicó que los negocios de viajes más sólidos comienzan con mejores decisiones, una gestión inteligente del tiempo y una comprensión clara del valor que cada asesor aporta a sus clientes.
Conocer las cifras
Uno de los primeros pasos para asumir el rol de empresario es comprender cómo funciona financieramente el negocio. Ranse señaló que los asesores necesitan conocer a sus clientes, identificar de dónde provienen, qué productos están vendiendo, cuáles son sus márgenes de ganancia, sus costos operativos y cuánto deben vender para que la actividad sea realmente rentable.
“Si no hay ventas, no hay negocio”, afirmó. Sin embargo, advirtió que las cifras de facturación, por sí solas, pueden ofrecer una visión incompleta de la situación financiera de una empresa. Como ejemplo, explicó que un asesor que vende un millón de dólares en viajes podría obtener una ganancia similar a la de otro que factura 500.000 dólares, dependiendo de sus márgenes y costos. Por ello, el volumen de ventas no necesariamente refleja la rentabilidad ni la sostenibilidad del negocio.
Esta diferencia exige un cambio de mentalidad: dejar de medir el éxito únicamente por el monto de las ventas y comenzar a evaluar la verdadera capacidad del negocio para generar beneficios. “Lo importante es reconocer que ustedes son los dueños del negocio y comiencen a tratarse a sí mismos con el respeto que se merecen”, sostuvo.
Otro de los aspectos centrales de su presentación fue la administración del tiempo. Para Ranse, los asesores deben revisar cuidadosamente en qué invierten sus horas de trabajo y distinguir las actividades que generan valor de aquellas tareas administrativas que pueden automatizarse, sistematizarse o delegarse. “Necesitamos dejar de pensar en que el éxito es solo estar ocupado o cuánto vendemos”, manifestó.
En ese sentido, destacó que dedicar 30 minutos al cliente adecuado puede representar una reserva de 10.000, 20.000 o incluso 100.000 dólares. La clave está en priorizar las relaciones y oportunidades que realmente contribuyen al crecimiento del negocio. “El cambio de mentalidad ocurre cuando se comienza a tomar este tipo de decisiones como lo hace un CEO. Aun si se trata de un emprendedor que trabaja solo y es la única persona en el negocio, sigue siendo el CEO”, afirmó.
Tecnología
La directora de Travel Agent Achievers también abordó el papel de la tecnología y la inteligencia artificial en la transformación de los negocios de viajes. Consideró que estas herramientas ofrecen oportunidades para reducir las tareas repetitivas, optimizar procesos y mejorar la gestión, siempre que se utilicen con un propósito claro. “Tenemos que ser más humanos y usar la tecnología, los sistemas, procesos y la IA para reducir el trabajo repetitivo. Luego inviertan ese tiempo en hacer relaciones”, recomendó.
Su planteamiento apunta a que la tecnología no debe desplazar el componente humano de la asesoría de viajes, sino permitir que los profesionales dispongan de más tiempo para escuchar a sus clientes, comprender sus necesidades y ofrecer experiencias personalizadas.
Finalmente, Roslyn Ranse hizo hincapié en la necesidad de que los asesores reconozcan el valor de su conocimiento, experiencia y capacidad para orientar a los viajeros. Consideró que este reconocimiento debe reflejarse también en la manera en que gestionan y valoran sus propios servicios. “Pagamos a otros profesionales por su conocimiento y experiencia. Del mismo modo, los asesores de viaje deben reconocer que lo que brindamos tiene valor también”, expresó.
Su mensaje dejó una reflexión para los profesionales del sector: el crecimiento no consiste simplemente en trabajar más horas o alcanzar mayores cifras de facturación, sino en desarrollar una empresa con objetivos claros, procesos eficientes y una estructura que permita sostenerla en el tiempo. “Estar ocupado no es el objetivo, sino construir un negocio rentable y sostenible que funcione para ustedes”, concluyó Ranse.
Por: Laura Vásquez, corresponsal en Miami
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