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Cumplir 15 años en Magic Kingdom, un regalo inolvidable en Disney World

por Infotur Latam
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Habíamos soñado muchas veces con ese viaje en familia, pero nada se compara con el momento en que cruzamos con mi hermana y mi sobrina la entrada a Magic Kingdom y vimos, al fondo, el Castillo de Cenicienta muy iluminado por el brillante sol de la mañana. Mi sobrina Ariana había elegido, como regalo de sus 15 años, conocer Disney World y disfrutar de este mundo mágico, con el que muchos hemos soñado desde pequeños.

Llegar a Orlando ya era parte de la aventura. Volamos desde Lima vía Copa Airlines, con una rápida y cómoda conexión en Panamá, y desde que aterrizamos teníamos toda la ilusión de que era un viaje especial. Orlando nos recibió con calor, palmeras y la promesa de días inolvidables en esta escapada familiar.

Nuestra primera parada fue Tomorrowland, una zona con juegos futuristas y donde elegimos Space Mountain. Ahí esperamos como 20 minutos en la cola para subir, pero en el parque hay otro sistema con los pases Lightning Lane con un pago adicional, que te permite ingresar sin esperar. Mi sobrina no podía dejar de mirar cada detalle mientras avanzábamos por la fila entre luces azules y sonidos futuristas. Cuando la montaña rusa arrancó en la oscuridad, entre rápidos giros inesperados y estrellas brillando sobre nuestras cabezas, solo recuerdo los gritos de todos, incluyendo los míos, momentos de pura diversión.

De allí nos dirigimos a Fantasyland, uno de los rincones más mágicos del parque, para conocerlo de cerca, siendo allí uno de los lugares más visitados, el restaurante Cinderella’s Royal Table. También está la boutique Bibbidi Bobbidi Boutique, donde los más pequeños pueden vivir sus propias aventuras, porque con una varita mágica un equipo los disfraza con ropa de sus personajes favoritos de Disney.

Fantasy Parade

Uno de los momentos más esperados llegó con el desfile a media mañana, el Festival of Fantasy Parade. Nos acomodamos en Main Street varios minutos antes, rodeadas de familias de todo el mundo. De pronto aparecieron las carrozas, la música y los personajes: Mickey, Minnie, Elsa, Anna, Ariel, Peter Pan y las princesas saludando entre colores y confeti. Mi sobrina Ariana, mi hermana Mariela y yo agitábamos las manos saludando a cada uno de nuestros personajes favoritos, grabábamos videos y tomábamos fotos para nuestras redes y álbumes de viajes. Por unos minutos, todo el parque se transformó en una celebración de alegría y algarabía, de grandes y pequeños.

Al mediodía, después de tantas emociones, hicimos una pausa para almorzar en Casey’s Corner, frente a Main Street. Allí compartimos unos clásicos hot dogs, con salsas especiales y papas fritas, más las refrescantes gaseosas o sodas, como las conocen por aquí.

Por la tarde continuamos la aventura en Frontierland y Adventureland. Nos subimos a Big Thunder Mountain Railroad, la montaña rusa del viejo oeste que nos hizo reír a carcajadas, y después nos embarcamos en Pirates of the Caribbean, entre barcos piratas, tesoros y la voz del capitán Jack Sparrow. También nos animamos a Jungle Cruise, donde los chistes del guía hicieron reír a toda la embarcación. Cada zona de Magic Kingdom parece un mundo distinto, y pasar de un área a otra es como pasar las hojas de un cuento.

Para los amantes de las películas de terror, no pueden dejar de visitar The Haunted Mansion o la Mansión Embrujada en la zona de Liberty Square. Se ingresa a un antiguo castillo y, luego de recorrer unas salas antiguas, subes a unas sillas altas, como sofás de cuero, que van como un tren entre las salas, donde salen los fantasmas a saludar a los visitantes. Luego te cruzas con otros personajes en lugares tétricos y, al finalizar, hay varias tumbas de animales con sus figuras en piedra.

Al finalizar la tarde, cuando el hambre volvió a aparecer, encontramos refugio en Pinocchio Village Haus, donde pedimos unas pizzas recién horneadas, crujientes alitas de pollo, papas fritas y bebidas heladas mientras observábamos el ir y venir de las familias, que reponen energías luego de caminar casi todo el día.

Cuando cayó la noche, Magic Kingdom se volvió todavía más hermoso. Las luces comenzaron a encenderse, el castillo brilló en tonos azules y dorados y decidimos dar un último paseo por Main Street, con una bolsa de palomitas y un helado en las manos. A esa hora el parque tiene otra magia: hay cansancio, sí, pero también esa sensación maravillosa de querer aprovechar hasta el último minuto.

Poco antes de las nueve de la noche buscamos un lugar frente al castillo para ver Happily Ever After, el espectáculo de fuegos artificiales. Las luces se apagaron, empezó la música y el Castillo de Cenicienta se llenó de proyecciones de las películas de Disney, música y rayos láser multicolores. Cuando estallaron los primeros fuegos artificiales sobre el cielo de Orlando, mi sobrina admiraba con mucha alegría y solo grababa por momentos para disfrutar de tan bello espectáculo de luz y sonido.

Al salir de Magic Kingdom, caminando lentamente entre las luces de Main Street y las últimas melodías del parque, mi sobrina quería tomarse una foto con el castillo iluminado, como un recuerdo más de su celebración. Sin duda, vivimos un día lleno de la magia de Disney, de emociones compartidas y que todos deberían regalarse, al menos una vez, un día como el que vivimos las tres en familia.

Por: Liliana Ubidia
INFOTUR LATAM
www.infoturlatam.com

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