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10 + 1 cosas que hacer en Santorini: Cómo disfrutar de una isla masificada

por Infotur Latam
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Santorini es de esas islas que todo el mundo quiere tachar de la lista. Y con razón: atardeceres de postal, calderas volcánicas, pueblos blancos colgando de las laderas. Pero igual que todos saben que esta isla está llena de magia, muchos otros conocen su enorme contra en la actualidad: es un destino completamente masificado.

Entonces, ¿puede merecer la pena visitarla? Sin duda alguna. Pero será imprescindible que te planifiques bien para que, entre turistas, autobuses y colas hasta para caminar, encuentres un hueco para disfrutar del entorno y de todo lo que ofrece. Por suerte, todavía le quedan muchísimos rincones con alma. Aquí van 10 + 1 planes para disfrutar Santorini sin dejar la esencia atrás.

1. Un trekking desde Fira hasta Oia

Si quieres entender la isla de verdad, empieza caminando. Un recorrido de unos 10 km bordeando la caldera, con paradas en Imerovigli y otros miradores. Tres horas más fotos, respiros y selfies, y tendrás vistas de ensueño… Durante el camino irás cruzándote con pequeños grupos, pero en ningún momento te sentirás acompañado en exceso. Cuando llegues a Oia, dependiendo de la hora que sea, quizá esto deje de ser así.

El sol golpea fuerte, así que madruga o ve al atardecer. En el camino te cruzarás con villas de lujo, piscinas infinity que parecen caerse al mar y vistas que te hacen sentir que estás completamente solo.

2. Un atardecer desde Scaros Rock

Esa enorme roca que se ve desde Imerovigli merece su propio momento del día. Caminata corta, vistas infinitas y la sensación de estar en el borde del mundo. Perfecta para quienes disfrutan de panorámicas y de sentirse un poco Robinson Crusoe. En este caso con la comodidad de estar a media hora de tu hotel.

Verás que el atardecer es el bien más preciado de Santorini. Si eliges verlo desde Oia, prepárate para el tráfico humano más grande que hayas visto en las últimas semanas. Hay carriles por las calles y adelantar es más que complicado (si vas en temporada alta, claro). Desde aquí estarás más alejado de todo eso. Y el sol que cae es el mismo.

3. Alquilar un quad para moverte por la isla

Moverse en Santorini no es fácil: autobuses, coches, motos… Hay mucho tráfico y elegir bien es imprescindible. Un quad puede costarte alrededor de 50 o 60 euros al día. Y tiene la ventaja de la libertad total para descubrir pueblos del interior y rincones escondidos. Sin tener que buscarte las castañas para aparcar cada vez que te muevas. Eso sí, usa el casco 100%. Vas a ver a muchas personas que no lo llevan, pero la isla tiene muchas curvas que pueden jugar una mala pasada.

4. Una visita a Pirgos

El primer pueblo de interior que puede visitar y todo un oasis de tranquilidad. Calles azules y blancas, poca gente, y un ambiente que recuerda a otras islas griegas menos masificadas. Perfecto para pasear sin prisa, perderse en sus callejuelas y dejar que el día comience sin estrés.

5. Las estrechas calles de Megalochori

Otro de esos pueblos que te roban el corazón. Callecitas estrechas, arquitectura blanca impecable y restaurantes locales que merecen la parada. Aquí te puedes parar a comer, por ejemplo, buena ensalada griega, un queso saganaki y una buena sepia. Una comida sencilla, auténtica y que te conecta con la esencia de Santorini. Comer aquí es un recordatorio de que esta isla no es solo una postal, también es sabor y ritmo local.

6. Acrotiri y su faro

Si quieres ver un atardecer sin pelearte con hordas de turistas, este es otro de los sitios a apuntar en la lista. Llegar a media tarde te permite disfrutar de la luz dorada sobre el mar y de un momento mucho más tranquilo que en Oia. Sentarse en los acantilados, escuchar el viento y ver cómo el sol baja lentamente es un lujo que pocos planes te garantizan. Merece la pena el trayecto hasta allí.

7. Un atardecer en Oia

Sí, es el cliché de los atardeceres, pero sigue siendo un espectáculo. Llegar con tiempo para coger sitio es imprescindible, porque la multitud que se concentra es brutal. Tip: combina este plan con los otros miradores menos populares que aparecen en este contenido, así podrás vivir las dos caras de la moneda. Ver cómo el cielo se tiñe de naranja y rosa desde aquí siendo un clásico que no falla.

8. Comer un gyros local

No es un manjar gourmet, pero sí un clásico de Santorini. Tras una caminata larga o un día de quad, un gyros o un tiro es lo que necesitas para recuperar energía y sentirte parte de la vida local. Comer aquí es un gesto sencillo, casi ritual, que conecta con la isla de manera auténtica.

9. Snorkel en el puerto de Ammoudi

Justo debajo de Oia, el puerto es ideal para un baño con caldera de fondo. Agua cristalina y poco turismo masivo, además de la opción de saltar desde los acantilados si te atreves. Escena perfecta para esas fotos que enseñarás a la vuelta o para un momento refrescante entre dos planes. Con el sonido del mar golpeando suavemente las rocas y la brisa del mar…

10. Ir temprano a desayunar con vistas

Nada como arrancar el día con café, pastelería local y vistas a la caldera. Santorini te exige que te dejes llevar: desayunar con panorámicas infinitas es parte del ritual. Ver cómo el sol empieza a reflejarse sobre las casas blancas y las cúpulas azules es un plan que activa todos los sentidos antes de salir a explorar.

+1. Perderse en Santorini sin prisa

Santorini también se disfruta cuando decides soltar la agenda y dejar que la isla te lleve. No hace falta correr de mirador en mirador ni luchar por un hueco en la multitud. Basta con sentarse en una de esas escaleras blancas que caen suavemente hacia el mar, con la brisa en la cara y el sol notándose en la piel. Esa escalera no te la va a decir nadie ni va a estar en tu lista, aparecerá sola en tu viaje. Déjate llevar y ya lo verás.

Puedes quedarte un rato observando los barcos que suben y bajan por la caldera, escuchar el agua romper contra los acantilados y darte cuenta de que, pese a la masificación, la isla tiene momentos de calma. Pasear sin rumbo, descubrir tiendas pequeñas con detalles únicos, descubrir las callejuelas que te llevan a patios escondidos…

Esos instantes en los que te pierdes y miras alrededor, recogiendo las sombras de las casas blancas sobre el suelo, el contraste del azul del cielo con el azul de las cúpulas y el aroma del pan recién horneado, son los que hacen que Santorini deje de ser solo una postal para pasar a ser esa isla de la que todo el mundo habla.

Fotos y texto: Pablo González
INFOTUR LATAM
www.infoturlatam.com

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