Miami es una explosión de alegría, calor, mar turquesa, música y sabores que cautivan a cada visitante desde el primer momento. Viajé con mi hermana Mariela y mi sobrina Ariana, que celebraba sus 15 años, y desde el inicio supimos que era un viaje distinto, porque era una celebración, un reencuentro y una excusa perfecta para dejarnos sorprender por la ciudad.
Habíamos programado cuatro días en Miami, luego de divertirnos en los parques temáticos de Orlando, ciudad a la que habíamos llegado cómodamente en un vuelo de COPA Airlines desde Lima, con una conexión muy rápida en Panamá. A bordo recibimos las mejores atenciones y en el trayecto, nos brindaron un menú y bebidas que estaban incluidos en la tarifa
El primer día, desde el balcón del hotel, pude apreciar el amanecer y ver los primeros rayos dorados del sol naciente desde el océano Atlántico, una experiencia distinta y muy emocionante para quienes vivimos mirando el atardecer en el océano Pacífico.
Luego, disfrutamos del mar en South Beach, el corazón de Miami, con su bella playa de arena blanca y agua turquesa, era el sitio ideal. Pasamos varias horas descansando sobre la suave arena y entrando al mar, de rato en rato, donde jugamos con las mini olas. Nos divertimos un buen tiempo y regresamos al hotel para alistarnos y buscar un buen restaurante.
South Beach tiene una muy buena y variada oferta gastronómica, con restaurantes de comida francesa, griega, cubana, peruana, japonesa, griega, es decir para todos los gustos. Decidimos por comida italiana, porque además de ofrecer muy buenas pastas, las ensaladas están muy bien preparadas y tienes una gran variedad para elegir.
A medida que avanza la tarde, la energía se intensifica con música en vivo, restaurantes de primera y una atmósfera que invita a socializar y bailar bajo el sol. La noche en South Beach es aún más fascinante porque los bares y clubes de fama mundial como Mango’s, Clevelander y Nikki Beach, iluminan la playa con luces y ritmos que hacen imposible resistirse a la fiesta infinita.
Las luces se encienden, la música se apodera del ambiente y Ocean Drive, que es la primera avenida costanera, se transforma en un escenario lleno de vida. Caminamos entre edificios art déco iluminados con neones, mientras el desfile de personas y autos últimos modelos convertía la noche en todo un espectáculo.
El segundo día nos llevó al corazón más animado de la ciudad, como es Bayside, un centro comercial al al aire libre en plena bahía. Desde allí tomamos uno de los tours en barco que recorren la bahía de Biscayne. Navegar admirando, por una lado los rascacielos de la ciudad y, por el otro las mansiones de grandes celebridades como Gloria y Emilio Estefan, Julio Iglesias, Ricky Martin y Shakira, fue una grata experiencia. Mi sobrina escuchaba atenta cada historia, mientras tomaba fotos y grababa sus videos para mostrar su lindo paseo a la familia y amigos.
Al terminar el recorrido, disfrutamos de la linda vista de la ciudad que se aprecia desde una de las terrazas de los restaurantes de Bayside. Luego, apreciamos una gran rueda de Chicago y se trataba del Skyviews Miami con cabinas que logran subir a más de 50 metros y desde donde se aprecia el mar y una panorámica espectacular de la ciudad, sobre todo al atardecer.
Uno de los momentos más divertidos del viaje fue el esperado tour de compras, que ya era el tercer día de tan especial viaje. Primero aprovechamos de ir a la playa en la mañana y disfrutar del sol, el mar y unas bebidas heladas.
Luego, iniciamos el tour de compras, porque Miami es, sin duda, un paraíso para quienes disfrutan ir de tiendas, y visitamos el gran centro comercial outlet Sawgrass Mills, donde encuentras tiendas de las mejores marcas con precios de promoción, que por supuesto había que aprovechar. Entre bolsas, risas y alguna que otra pausa para unos helados, snacks, y el día se nos fue volando.
Para el cuarto día habíamos programado disfrutar más en la playa y luego encontrarnos con amigos que viven en la ciudad, por lo que pudimos conocer un Miami distinto. Nos llevaron a recorrer barrios llenos de vida, a descubrir rincones menos turísticos y a probar sabores locales que no aparecen en las guías. Esa mezcla de lo conocido y lo inesperado fue, sin duda, uno de los grandes aciertos del viaje.
También hubo tiempo para detenernos y simplemente disfrutar. Paseos tranquilos, atardeceres frente al mar y conversaciones largas que solo se dan cuando uno está lejos de la rutina. Ver a mi sobrina disfrutar cada momento, con esa emoción propia de sus 15 años, le dio al viaje un significado especial.
Miami tiene esa capacidad de adaptarse a cada viajero: puede ser playa, fiesta, compras o cultura, todo en un mismo destino. Cada día nos ofrecía algo distinto, y siempre con esa energía que invita a salir, explorar y volver a empezar.
Al final del viaje, mientras hacíamos las maletas, conversamos sobre la buena decisión de volar con COPA Airlines, porque fue cómodo llegar desde Lima a Orlando, con una rápida conexión en Panamá y ahora, para el regreso, poder tomar el avión desde Miami. De esta manera, para visitar los mejores atractivos de Florida puedes combinar la ciudad de llegada y de salida.
Al momento de partir, sabíamos que nos llevábamos mucho más que fotos. Nos llevábamos momentos compartidos, risas y la certeza de que viajar en familia es una de las mejores formas de celebrar la vida. Miami, con su ritmo único y su calidez, se convirtió en el escenario perfecto para una historia que, sin duda, valdrá la pena volver a repetir.
Por: Liliana Ubidia
INFOTUR LATAM
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