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Turismo internacional se ralentiza y reduce sus previsiones para 2026

por Infotur Latam
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El sector turístico mundial atraviesa un momento de cautela. Según el informe publicado a finales de septiembre por el organismo especializado de las Naciones Unidas para el sector, las llegadas internacionales crecerán este año entre un 1 % y un 2 %, una cifra muy alejada del 3 % o 4 % previsto para principios de 2026. Este ajuste confirma que la recuperación pospandémica, que avanzó con rapidez durante años, ha entrado en una fase de desaceleración marcada por factores externos que ningún destino puede controlar por sí solo.

Las cifras del primer semestre ilustran claramente el cambio de rumbo. Entre enero y junio, alrededor de 690 millones de personas viajaron al extranjero, apenas un 0,4 % más que en el mismo periodo del año anterior. El primer trimestre cerró con un crecimiento del 2 %, pero el segundo registró un descenso de aproximadamente el 1 %, con una caída especialmente notable en abril, cercana al 3 %. Parte de este retroceso se explica por el calendario, ya que la Semana Santa cayó en fechas diferentes a las del año pasado, lo que alteró la distribución de los viajes de un mes a otro. En conjunto, estas cifras describen un sector que sigue avanzando, pero que ha perdido el dinamismo del que disfrutaba apenas un año antes.

Más allá de esa circunstancia excepcional, los líderes de la organización señalan dos causas subyacentes. La primera es la inestabilidad geopolítica en Oriente Medio, cuyas consecuencias se extienden mucho más allá de la región: encarece o complica algunas rutas aéreas, genera inquietud entre los viajeros e influye en las decisiones de reserva, incluso para destinos geográficamente alejados del conflicto. La segunda es el aumento general del coste de los viajes, que afecta al precio de los billetes, el alojamiento y la vida cotidiana en los lugares visitados, justo cuando muchos hogares están revisando con mayor detenimiento sus presupuestos.

La secretaria general, Shaikha Al Nowais, resumió la situación con una frase que ya circula entre los profesionales del sector: el turismo no ha dejado de crecer, pero ese crecimiento es frágil. Al decirlo, subrayó que las cifras siguen siendo positivas en términos absolutos, aunque el margen de seguridad se está reduciendo y cualquier nuevo shock podría convertir el estancamiento en declive. Su comentario se ha convertido en una expresión común que refleja el sentir de los líderes de la industria.

El informe también prevé un cambio en los hábitos de los viajeros. Con precios elevados y una economía incierta, es probable que muchas personas opten por destinos cercanos o vacaciones dentro de su propio país en lugar de emprender viajes de larga distancia. Esta tendencia beneficiaría al turismo nacional y regional, pero ejercería presión sobre los destinos que dependen de mercados lejanos, sobre las aerolíneas con amplias redes intercontinentales y sobre los operadores especializados en viajes de alto presupuesto.

Para las empresas y las autoridades públicas, el mensaje es claro. Diversificar los mercados emisores, atraer al visitante local y mejorar el equilibrio entre precio y experiencia se perfilan como herramientas esenciales para desenvolverse en un entorno impredecible. La capacidad de comunicarse con transparencia, ofrecer reservas flexibles y reforzar la calidad del servicio también cobra mayor importancia, ya que un viajero que gasta con más cautela es también un viajero más exigente.

Es importante recordar que un crecimiento moderado no equivale a una crisis. Muchas economías locales dependen del turismo para mantener empleos, comercio y servicios, y un ritmo más lento puede ser manejable si se gestiona con realismo. El balance de este año nos recuerda que la expansión del sector no está garantizada y que depende de la estabilidad política, el acceso a un transporte asequible y la confianza de los ciudadanos para planificar un viaje.

Los próximos meses serán decisivos. La temporada de otoño e invierno, las reservas anticipadas para 2027 y la evolución de los conflictos pendientes determinarán si la desaceleración se mantiene como una pausa o se prolonga más de lo previsto. Mientras tanto, el sector sigue de cerca todos los indicadores y se prepara para un escenario en el que viajar seguirá siendo un deseo generalizado, pero también una decisión más meditada que nunca. Pocos profesionales esperan una recuperación repentina, y la mayoría planifica sus presupuestos, capacidad y marketing con prudencia en lugar de optimismo.

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