El creciente uso de dispositivos electrónicos ha convertido las baterías de litio y los cargadores portátiles en un elemento habitual del equipaje de los viajeros. Teléfonos móviles, ordenadores portátiles, tabletas, cámaras, relojes inteligentes y cargadores portátiles acompañan cada vez más a los pasajeros en sus viajes aéreos. Sin embargo, llevarlos a bordo requiere el cumplimiento de normas específicas, ya que un fallo en la batería puede provocar sobrecalentamiento, humo o incendio y requerir una intervención inmediata de la tripulación.
La Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) subraya la importancia de que los pasajeros sepan cómo transportar estos dispositivos antes de llegar al aeropuerto. La organización estima que el 44 % de los viajeros vuela con una batería externa, lo que demuestra lo arraigados que están estos artículos en la experiencia de viaje. Sin embargo, la incertidumbre y las prácticas incorrectas siguen siendo comunes y pueden afectar la seguridad operativa.
Uno de los errores más comunes es colocar una batería externa en el equipaje facturado. La IATA recomienda que las baterías portátiles se protejan y se transporten en el equipaje de mano, donde permanezcan accesibles tanto para los pasajeros como para la tripulación. Esto es fundamental, ya que permite identificar y solucionar cualquier incidente con rapidez. En la bodega de carga, por el contrario, un evento térmico puede ser más difícil de detectar y gestionar sin demora.
Las baterías portátiles son baterías de repuesto destinadas a recargar otros dispositivos electrónicos. Por este motivo, se tratan de forma diferente a un teléfono móvil o un ordenador portátil con batería integrada. La IATA recomienda a los pasajeros que las mantengan bajo vigilancia, eviten daños físicos y protejan sus terminales contra posibles cortocircuitos. Una funda individual, un estuche adecuado o una bolsa protectora pueden ayudar a evitar el contacto con llaves, monedas u otros objetos metálicos.
La asociación también destaca la necesidad de consultar los requisitos específicos de cada aerolínea antes de viajar. Si bien existen directrices internacionales comunes, las normas pueden variar según el país, el aeropuerto, la aerolínea y las especificaciones técnicas de la batería. Algunas aerolíneas, por ejemplo, limitan la cantidad de baterías portátiles que cada pasajero puede llevar, prohíben cargarlas durante el vuelo o restringen su uso para alimentar otros dispositivos a bordo.
La capacidad de la batería es otro factor decisivo. Generalmente se expresa en vatios-hora (Wh) y determina si un dispositivo puede transportarse sin autorización, requiere aprobación previa o no está permitido como equipaje de mano. Por regla general, las baterías de hasta 100 Wh pueden transportarse en cabina sin autorización adicional. Las que tienen entre 100 y 160 Wh suelen requerir la aprobación de la aerolínea y están sujetas a límites de cantidad. Las baterías que superan los 160 Wh no se aceptan bajo las exenciones habituales para pasajeros.
La IATA también ha indicado que su guía preliminar para futuras regulaciones sobre mercancías peligrosas contempla un límite de 100 Wh para este tipo de baterías portátiles. Por ello, comprobar la etiqueta del fabricante antes de salir de casa es una medida práctica y recomendable. Si la capacidad no está claramente indicada o no se puede verificar, la aerolínea o el personal de seguridad podrían impedir que el artículo continúe su viaje.
La confusión en torno al equipaje facturado sigue siendo un problema importante. Muchos pasajeros creen erróneamente que pueden guardar una batería externa en el equipaje facturado. Es fundamental distinguir entre una batería externa y un dispositivo con batería integrada. Un teléfono, una cámara o un ordenador portátil que cumplan los requisitos pertinentes pueden, en determinadas circunstancias, guardarse en el equipaje facturado, pero deben estar completamente apagados, protegidos contra daños y asegurados para evitar su activación accidental. Aun así, llevar estos dispositivos en la cabina sigue siendo la opción preferible.
Es igualmente importante no viajar con baterías dañadas, hinchadas, con fugas o que presenten signos de sobrecalentamiento anormal. Tampoco se deben incluir en el equipaje dispositivos que hayan sido retirados del mercado por motivos de seguridad. En estos casos, puede aumentar el riesgo de fuga térmica, una reacción que genera calor intenso y requiere una intervención rápida para evitar su propagación.
La seguridad comienza antes de abordar. Consultar las normas de la aerolínea, llevar baterías portátiles en la cabina, protegerlas adecuadamente y conocer su capacidad son pasos sencillos que reducen el riesgo y ayudan a evitar contratiempos durante el viaje. Seguir estas recomendaciones permite a los viajeros aprovechar al máximo la tecnología durante todo el trayecto sin comprometer la seguridad de todos a bordo.
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