El gobierno de Perú ha modificado el sistema de venta de entradas para la ciudadela inca de Machu Picchu, eliminando la opción de realizar reservas temporales sin pago inmediato con el fin de frenar la especulación y garantizar la disponibilidad real de boletos para los visitantes. La medida busca erradicar las maniobras de acaparamiento ejecutadas por operadores turísticos no autorizados, los cuales bloqueaban miles de cupos en la plataforma digital para su posterior reventa.
La reforma, anunciada por el ministro de Cultura, Alberto Beingolea, entró en vigor tras constatar que un porcentaje significativo de las reservas emitidas no llegaba a concretarse. Una auditoría oficial realizada sobre 209 mil reservas tramitadas por 8 empresas turísticas reveló que el 62.9% de las peticiones fueron canceladas sin abonarse, lo que provocaba que el portal figurara falsamente como agotado mientras miles de boletos permanecían retenidos artificialmente en el sistema.
Bajo la nueva normativa, los usuarios que gestionen sus accesos a través del portal oficial Tu Boleto disponen de un plazo máximo de 15 minutos para completar la transacción financiera antes de que la plaza sea liberada automáticamente para otros compradores. Anteriormente, el sistema permitía mantener la reserva de los cupos hasta por 3 horas sin efectuar el pago.
Asimismo, para reforzar la seguridad y evitar transferencias irregulares, los boletos se emiten de forma nominativa e intransferible, vinculados directamente al documento de identidad o pasaporte del viajero, el cual deberá ser validado en el punto de ingreso al santuario histórico.
El ajuste operativo ha permitido liberar más de 90 mil entradas para los meses finales del año, restituyendo la oferta en fechas de alta demanda que aparecían previamente sin disponibilidad. Paralelamente, las autoridades mantienen la venta presencial de 1,000 boletos diarios en las taquillas de Machu Picchu Pueblo (Aguas Calientes) para ingreso al día siguiente, así como los límites máximos de aforo diario fijados en 5,600 visitantes durante la temporada alta, 4,500 en temporada baja y 750 personas para la red del Camino Inca.
A pesar de que la actualización del sistema de boletería resuelve los cuellos de botella en la comercialización, el destino continúa enfrentando desafíos estructurales vinculados a la presión del sobreturismo y la capacidad del transporte ferroviario de acceso.
No obstante, los análisis del sector reflejan que la eliminación de las reservas sin pago ha estabilizado la venta directa, permitiendo a los turistas internacionales planificar sus recorridos de manera transparente y sin intermediaciones fraudulentas.
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