Viajar sin moverse: ¿es la realidad virtual una realidad para adoptar ya a los viajes?

¿Sabías que el álbum de Jamiroquai de 1996, Travelling Without Moving, era en realidad una predicción del metaverso? Vale, me lo he inventado para llamar tu atención. Pero el título del álbum es la gran pregunta en boca de todos sobre los viajes. ¿Podría la realidad virtual del metaverso convertirse en una realidad competitiva para los proveedores de viajes?

Todavía no, sería la respuesta corta. Hace poco me embarqué en un viaje para intentar experimentar el metaverso y las barreras de entrada son realmente desalentadoras, así que no puedo imaginarme a muchos metidos en esto todavía.

En primer lugar, se necesita un equipo bastante caro que no se puede comprar en cualquier sitio (mis auriculares Oculus Quest 2, de 450 euros, los tuve que pedir por Internet). Después hay que prepararse con un tutorial y, adivina, necesitas una cuenta de Facebook. La aplicación es obligatoria, así como la conexión a Internet de alta velocidad. En total, estuve varias horas antes de ir más allá de la interfaz básica. Además, los auriculares son muy pesados, empezó a dolerme en la cabeza a los 30 minutos de usarlos y algunas de las experiencias me dieron un poco de náuseas.

Lo más sorprendente de todo es que el metaverso del que todo el mundo habla en los medios de comunicación -el de los mundos tipo SimCity, donde puedes explorar y construir cosas- no existe todavía. Decentraland es el que se lleva todas las noticias, pero ¿sabes qué? Todavía no existe una versión de realidad virtual. De hecho, ni siquiera tiene aún una versión para móviles o tablets. Bueno sí, pero sólo de escritorio. Ah, otro dato importante es que se necesitan criptomonedas y un monedero para pagar cualquier cosa en esas plataformas – otra barrera de entrada bastante grande que desanima a la gran mayoría de la gente.

No nos equivoquemos, la experiencia de la realidad virtual moderna es algo fuera de este mundo (sin juegos de palabras). Te transportas literalmente a otros planetas y te sientes como si estuvieras físicamente presente, no sólo por los gráficos, sino por el hecho de que puedes tocar las cosas. Pero nada de lo que he visto hasta ahora va más allá que de las aplicaciones de juego.

¿Hay algo relacionado con los viajes a día de hoy? Por supuesto, hay algunas excepciones. Hay una aplicación llamada Wander que te permite pasear por Google Maps Street View. No es una mala idea para que alguien experimente un destino y con el tiempo se podría mejorar. También hay algunos hoteles metiéndose en el metaverso, por ejemplo, en el hotel insignia de Riu de la Plaza de España de Madrid se puede experimentar virtualmente. Las reuniones también pueden tener lugar de forma virtual, pero todavía no he descubierto cómo hacerlo, quizás porque todavía no he creado mi propio avatar (otro obstáculo que requiere habilidades geek).

¿Significa todo esto que el metaverso será sólo una moda que los viajes no necesitan adoptar? No. Pensar así sería un error tan grande como lo fue descartar Internet. Aún así, es poco probable que en nuestra vida consideremos ésto como una alternativa a ir de vacaciones o a un viaje de negocios. Desde luego, no hay ningún indicio de que la tecnología vaya a emular nunca las experiencias del mundo real, como el gusto y el olfato, por ejemplo.

Sin embargo, hay muchas aplicaciones en las que su uso podría ser muy relevante para el sector de los viajes. Sin duda, en la fase de inspiración de una experiencia de reserva, el metaverso va a ser muy influyente. No pasará mucho tiempo antes de que no tener una presencia «metaversa» para un destino o servicio de viajes sea como no tener un sitio web ahora (o incluso hace 10 años).

Para los intermediarios, no se trata de un punto de venta más, sino de uno que podría ser realmente poderoso a la hora de vender, llevando el «déjeme enseñarle algunas fotos» a un nivel completamente nuevo. Asimismo, los propios proveedores pueden vender en este espacio, directamente al público. Imagínese poder no sólo inspeccionar una habitación de hotel, sino también probar la cama o pedir otras sábanas.

El servicio de atención al cliente también podría mejorar. ¿Quiere ver qué hay en el menú? Literalmente, podrás, quizá en tiempo real, para que no se ofrezca nada que se haya agotado por error o para que pueda elegir cuál de los dos cortes de carne que quedan prefiere. ¿O tal vez no sepa cómo funciona la ducha de su habitación? Un botones de realidad aumentada le mostrará cómo hacerlo. También hace que «el gerente» sea mucho más accesible para una charla (virtual) cara a cara.

También se están explorando otros grandes usos, como la instalación de equipos de RV a los pasajeros de los aviones para darles la sensación de espacio. Sin duda, se inventarán más usos rápidamente.

Para las empresas de viajes, la cuestión no es si debemos adoptar el metaverso, sino cuándo. Ya se sabe que al que madruga, Dios le ayuda, pero…¿has pensado alguna vez que el segundo ratón se lleva el queso? Es probable que el camino hacia la utopía metaversa de los viajes esté plagado de una mezcla de ambas cosas.

Por: Roman Townsend
Director general de la consultora de relaciones públicas de tecnología de viajes Belvera Partners

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