Tres razones para caminar en Washington D. C. al atardecer

Visitar las atracciones de la capital de Estados Unidos a la luz del día es maravilloso, pero hacerlo al atardecer es una experiencia majestuosa. Para recorrerla, alista tus zapatillas más cómodas y una buena cámara para registrar tanta belleza.

Antes de emprender el viaje, un amigo me dijo que esta podría ser una de las ciudades más caminables del mundo, no se equivocó. Washington D. C. es un destino soñado y si se te presenta la oportunidad de ir, no lo dudes. Solo prepárate para caminar mientras aprecias los parques, monumentos, memoriales, museos. Lo mejor, es que varios de ellos son de libre acceso.

Explanada Nacional

Lo primero que debes saber es que varios de los monumentos más importantes de la ciudad se encuentran en un parque inmenso al que se le denomina “National Mall” o Explanada Nacional. Este lugar tiene una superficie de 59 hectáreas a lo largo de unos 3 kilómetros, ¡lo que equivale a 590 mil metros cuadrados!

Este gran parque está abierto al público, así que puedes transitar de un lugar a otro con tranquilidad. Allí podrás encontrar el Capitolio, el Monumento a Washington (obelisco), el Museo Nacional de Historia, el Memorial a los Veteranos del Vietnam, el Jardín Botánico de los Estados Unidos, el Memorial de la Segunda Guerra Mundial, el Museo Nacional de Historia Natural, el Memorial a Martin Luther King Jr., el Memorial a Lincoln, entre otros hitos que vale la pena tomarse el tiempo de visitar.

¿Por qué hacerlo de tarde?

Si eres amante de la fotografía o te gusta compartir videos en tus redes sociales, te encontrarás justo en la transición entre el día y la noche, lo que dará dramatismo y colores sorprendentes a tus tomas. Aprovecha cada minuto, disfruta cada paso y pon a prueba tu ojo artístico para tener recuerdos muy especiales. En mi caso, llegué a hacer tomas del Monumento a Washington justo a esa hora:

Además, los edificios que están en la Explanada Nacional tienen un brillo especial al caer el sol y sus fachadas se tiñen de un color naranja suave desde las seis de la tarde. El descenso de la temperatura nos indica que debemos apurar el paso y que ya va llegando la hora de la oscuridad contrastada por las luces que se dirigen hacia los monumentos, dándoles nueva vida.

Ronda nocturna

Por la noche, las luces artificiales dan un toque de majestuosidad a las esculturas y monumentos, que resaltan sus detalles. Aquellos que se encuentran cerca de las fuentes se ven reflejados artísticamente en el agua. Ya sea para tomar fotos, sentarse unos minutos a admirar o para darse el tiempo de caminar tranquilamente, resulta siendo un placer y no hay foto o video que pueda reflejar la sensación de estar en un destino de ensueño, pero el tiempo es injusto y debemos movernos a nuestro próximo destino.

El Memorial a Lincoln, el Monumento a Washington o el Capitolio, son algunos de los que mejor se aprecian en el encanto de la noche. Si tienes suerte y el cielo está despejado, podrás ver asomar a la Luna. ¡Qué más se puede pedir!

Dato:

– Los museos son espectaculares, el Nacional de Historia Natural es de entrada libre y vale la pena tomarse el tiempo de admirar y recorrer. Lo que me llamó más la atención fue la recreación del reino animal, los dinosaurios y la colección de joyas. El paso por los museos es obligado, para no arrepentirse.

– En el medio de la Explanada Nacional hay una pista de patinaje sobre hielo, al inicio puede ser un poco intimidante, especialmente si no se es un patinador experimentado, pero no está de más intentar. La sensación de libertad sumado al aire frío de la noche, hacen de este un recuerdo especial y si es con amigos, mucho mejor.

Por: Angela Castillo Velásquez
Fotos: Cinzia Riccio / Franco Stucchi
INFOTUR LATAM
www.infoturlatam.com

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