Solsticio de invierno marcaba la principal festividad en el imperio Inca

En el tiempo de los incas el solsticio de invierno era el que marcaba el inicio del año nuevo como la principal festividad del imperio, porque cada 21 de junio se celebraba el gran evento cósmico ante el cual se agradecía la vida y los frutos recibidos de la pachamama.

De acuerdo a las investigaciones realizadas por Dantón Salas Delgado, especialista en Arqueoastronomía, disciplina que investiga en los monumentos arqueológicos el conocimiento astronómico de las antiguas civilizaciones, afirma que para los incas el inicio del año nuevo significaba empezar todas sus actividades una vez más, porque desde abril y mayo ya se realizaban diversas ceremonias de agradecimiento y en la mencionada fecha se culminaba un ciclo.

Al respecto, precisa que el día principal de las fiestas del Cusco debería ser el 21 de junio y no el 24 de junio, porque es fecha clave estacional, porque el 22, 23 de setiembre se da el equinoccio de primavera, día de las flores, después de 3 meses viene el 21 de diciembre y se da el solsticio de verano. Posteriormente, el 21 de marzo va el equinoccio de otoño y nuevamente el 21 de junio el solsticio de invierno, que son fechas determinadas por el universo. «Somos una raza cósmica y las fecha debería cambiar porque se acomodó a otro calendario. El 24 de junio es día de San Juan es una fecha occidentalizada, luego se acomodó para el Día del Campesino», fundamentó el especialista.

Dantón Salas refiere que el diseño arquitectónico de los emplazamientos incas tiene orientación precisa sobre los eventos y fenómenos del universo. En el caso de Cusco, la Ciudad Puma, sus divisiones tienen orientaciones muy marcadas a los amaneceres, lo que se pudo apreciar la presente semana cuando el 21 de junio, por la calle Hatunrumiyoc, al salir el sol por el horizonte, el primer rayo de sol atravesó toda la calle, hasta la Plaza de Armas, induciendo a que el puma se ilumine ese día y se llene de energía.

La relación de los incas con el universo era espiritual y se respetaban las fechas de los cambios climáticos, es decir llevaban una relación armoniosa con el universo. «El sol era el principal dador de vida para los incas, respetaban tanto al sol, a la luna, a las estrellas, a los planetas, porque ellos tenían varios calendarios para los diferentes astros. Ellos tenían ordenado el ciclo de los astros y en base a esos ciclos ordenaban sus vidas», destacó el especialista en arqueoastronomía.

A través de sus diversas publicaciones editadas con su hermano Orlando Salas Delgado, como en Arqueoastronomía Inka, Arquitectura Cósmica Inka, Machu Picchu, Ciudad Puma, han realizado importantes aportes y demuestran que todo el diseño Inca, sin excepción, tiene orientación a los eventos cósmicos, porque explican que nada está a la deriva y en su próximo libro darán a conocer las últimas investigaciones en Machu Picchu.

Por: Liliana Ubidia
INFOTUR LATAM
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