Mina La Mejicana – Museo a cielo abierto

Una de las obras más emblemáticas de la ingeniería civil argentina del siglo XX, se levanta gigante y elegante en la sierra de Famatina, provincia de La Rioja, Argentina. Con un sistema de cumbres que conserva nieves eternas, su máxima altura alcanza los 6097 msnm; allí, el cable carril serpentea la montaña por más de 30 km hasta hundirse en la boca de la mina La Mejicana, a más de 4000 msnm.

Este atractivo turístico que puede ser recorrido de punta a punta, da testimonio de una obra legendaria en Argentina. El cable carril más largo y alto del mundo es un monumento histórico nacional sin precedente

La mina, redescubierta por un mejicano a mediados del siglo XVII (por eso su nombre), fue explotada por una compañía inglesa a través de la empresa alemana Adolf Bleichert & Co., contratada para construir el sistema de transporte aéreo que permitiría llevar las riquezas (oro, cobre, plata) desde lo alto de Famatina hasta el puerto de Rosario.

Toda esta obra recorre 34,3 km entre Chilecito, pueblo base de la sierra de Famatina (1078 msnm), y La Mejicana (4412 msnm). La inigualable construcción se expresa en 260 torres adaptadas al terreno por su altura, para mantener una caída sostenida de principio a fin; once tensores que tenían la función, mediante grandes pesos, de mantener el cable firme a pesar de las diferencias térmicas; un túnel de más de 150 m; y más de un millón de remaches para dar lugar a nueve estaciones, de las cuales, seis cuentan con calderas y motores tractores para mover todo este mecanismo.

Es increíble enterarse que fue pensada, diseñada y armada para verla en funcionamiento en Alemania y, luego, ser enviada a Argentina en barcos, como un gran rompecabezas de miles y miles de piezas y toneladas, señaladas una a una para ser ensambladas en tan solo dieciocho meses. Sí, en ese puñado de meses entre 1903 y 1905 se montó, a lomo de burro y seres humanos, el cable carril que solo funcionaría 20 años. Pareciera ser, según historiadores, que fue un “gran proyecto técnico y un mal negocio”.

Los paisanos cuentan que la mayoría de las personas que trabajaron en la construcción, casi 2 mil, no estaban registrados en las actas de empleados. Solo los dueños de un oficio aparecen en los libros, la mayoría gente local. El resto, una gran cantidad de chilenos que escaparon y se escondieron de este lado de la cordillera; ellos fueron los sin nombre. ¿Sería irónico pensar que dejaron su huella en el nombre del pueblo, Chilecito, como un grito desesperado de ser tenidos en cuenta?

El cable carril La Mejicana, después de pasar por manos de distintos dueños, dejó de funcionar, finalmente, en 1927. Sin duda, la historia de este gigante de hierro está escrita en cada relato de fuego y mate. Cada familia nacida en Chilecito y alrededores, tiene algo que contar, con un sabor amargo para algunos, pero de orgullo para muchos.

Hoy, el gigante de hierro se reconcilia con este pueblo, generando un recurso extraordinario e inagotable: turismo de gran nivel, principalmente para montañistas, fotógrafos o trekkers.

Tuve la suerte de caminar y compartir varios días con gente local, arrieros, guías y amigos, viviendo con emoción cada historia escuchada. Este es un lugar emblemático que te deja sin palabras, al sorprenderte y descubrir la magnitud de lo que estás viendo.

Dato

En Chilecito puede visitarse el Museo del Cable Carril, con interesante material documental del pasado minero del pueblo.

 

Fotos y texto: Alejandra Melideo / @alejandra_melideo
Infotur Latam
prensa@infoturlatam.com

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