Manejando de Sao Paulo al paraíso

La semana pasada les conté qué hago en Brasil en estas épocas de pandemia (https://infoturlatam.com/viajar-a-brasil-en-epocas-de-pandemia) y con una variante muy agresiva en estas tierras. De aquel domingo a este pasaron muchas cosas que trataré de resumir en este artículo.
Road trip a la costa: de Sao Paulo al paraíso

La editora de viajes de Infotur Latam se encuentra recorriendo Brasil y nos muestra una mirada diferente de este destino. Esta semana el recorrido fue un road trip desde Sao Paulo hacia Paraty, en la costa carioca. Acá sus impresiones

Soy paulistana y me encanta esta ciudad, pero soy más de escapadas a la naturaleza, así que apenas terminamos los pendientes en Sao Paulo emprendimos la retirada. Teníamos una serie de reuniones y gestiones que realizar allá que nos absorbieron los dos días que nos quedamos y solo pudimos hacer algunos paseos menores, como ir al parque Ibirapuera, tan tradicional.

Un detalle: conseguir un chip con internet en Brasil puede tornarse en una especie de misión imposible. Como brasilera tengo los registros que me permitieron activar la línea, sin embargo, necesité ayuda para toda la gestión. No quise indagar sobre cómo sería la figura si no tuviera mis papeles locales.

Bueno, resueltos los asuntos en la gran capital, alquilamos un carro en Movida y salimos con dirección a la playa, específicamente a Paraty. Para este camino hay dos opciones: bajar a la costa y recorrer las más de cuatro horas que separan a Sao Paulo de nuestro destino viendo las distintas postales de la costa paulista o agarrar la carretera principal y andar entre prados con variados tonos de verdes. Esta ruta es menos atractiva pero un poco más rápida.

Mi compañero de viaje y yo disfrutamos mucho viajar sin planear nada y dejándonos llevar por lo que vamos intuyendo en el momento, así que, si bien en un inicio el plan era ir directo hasta Paraty, cuando vimos un cartel que decía “Ubatuba” volteamos el timón y cambiamos de ruta.

Ubatuba, las playas de la costa paulista

 

Ubatuba, en la costa paulista y a solo dos horas del centro de Sao Paulo, está conformada por más de 100 playas, varias de ellas consideradas dentro de las mejores de Brasil. Si bien la ciudad no tiene mayores atractivos, hay un ambiente de pueblo que, en lo personal, me encanta. Acá solo encuentras posadas tranquilas y hoteles menores para quedarse. Acá se disfruta de las tardes en el malecón y de la calma de sus olas. Acá se descansa luego de maravillosos días en alguna de sus playas.

En anteriores viajes me he hospedado en casas en distintos puntos, sin embargo, la última vez nos quedamos en el centro para poder movernos en carro a explorar las distintas playas. Ahora, al estar de paso, nos quedamos también en la ciudad, en una posada muy bien acondicionada donde llegamos a meternos a la piscina de noche con casi 30 grados.

Algo que me encanta de Brasil son los desayunos o “café da manha”. Donde vayas encuentras grandes mesas con mucha fruta, jugos y distintos tipos de panes y pasteles. Y por supuesto, muy buen café. Este lugar no fue la excepción.

Recomendación: si quieren visitar esta zona, consideren varios días. Con tantas playas maravillosas y distintas no es justo dedicarle pocos días a Ubatuba.

Paraty, el destino final

Ubatuba era un punto de paso pero al final nos terminamos quedando hasta bien entrada la tarde así que, si bien solo estábamos a una hora y media de Paraty, ya en la costa carioca, llegamos casi entrada la noche.

Paraty es una ciudad de marcado estilo colonial, calles empedradas y mucho color. Su origen data del siglo XVI y durante tres siglos fue el mayor puerto exportador de oro de Brasil. Hoy en día, con sus treinta mil habitantes, es Patrimonio de la Humanidad y un destino fabuloso para quien recorre la zona.

El centro histórico está pegado al mar y sus calles están pensadas para inundarse con las olas y dejar maravillosos espejos de agua que reflejan los colores de sus puertas y ventanas. Tiendas llenas de productos locales hechos con evidente amor y creatividad complementan la oferta visual.

Varias iglesias estilo colonial sirven de guía para la visita, haciendo contraste con los elementos de la masonería que se dibujan en las paredes de las casas y la variedad de bares llenos de música en vivo que celebran la vida cada noche.

La gastronomía merece mención aparte: desde los tradicionales postres artesanales (las cocadas, maravillosas) hasta restaurantes con elaboradas propuestas y muy buen ambiente. En Paraty encuentras, literalmente, de todo.

A explorar los mares

Paraty es una joya. Una belleza que no termina al acabar su centro histórico, sino que, por el contrario, ahí la magia recién empieza. Lo que más me gusta en esta ciudad es navegar entre sus islas y playas escondidas (hay más de trescientas). La oferta para ello es muy variada: desde barcos de colores donde se arman grupos por el día hasta excursiones privadas donde el cielo es el límite. En todas suele haber música, cervezas y caipirinhas.

La noche que llegamos nos quedamos en una posada fuera del centro histórico (al viajar por tiempo indefinido mi maleta es pesada y no teníamos ganas de caminar con ella ya que al centro no ingresan carros) y al salir a comer vimos la luna grande y roja reflejada en el río, iluminando los dichosos barcos de colores. Fue increíble. La mejor bienvenida a nuestro destino.

Los días que vienen la aventura será en el mar: vamos a instalarnos en una isla a una hora de Paraty, así que dejamos el carro estacionado para empezar una nueva ruta. Es la primera vez que recorro esa zona así que los ojos estarán llenos de novedades.

Hasta el próximo domingo.

Fotos y texto: Andrea Chaman
Infotur Latam
prensa@infoturlatam.com

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