La medicina amazónica ancestral: sanando el espíritu, el cuerpo y la mente

El último día de aquel viaje a Tarapoto, selva peruana, el hermano de una amiga se ofreció a presentarme a una pareja de curanderos con los que él había tenido algunas terapias. Sin mucha expectativa acepté hacer la visita y a partir de ahí las cosas cambiaron de perspectiva y de sentido.

Jesús y Hernán

Manejamos unos cuantos minutos desde el centro de Tarapoto hasta encontrar un bote en plena calle junto a una puerta abierta. Entramos a un patio amplio, con una maloca en el centro y cuartos a los costados; sillas desplegadas bajo el techo frente a una mecedora en la que descansaba una mujer joven de contextura grande, pelo largo y ojos penetrantes. “Ella es Jesús”, me dijeron.

Jesús acababa de salir de una experiencia médica muy complicada y se encontraba en proceso de recuperación, con una sensibilidad extrema. De hecho, la Jesús que veo hoy dista mucho de la imagen que recuerdo de ella aquel día. En pocos minutos, y sin sonreír, describió eventos y personas de mi vida al detalle, haciendo recomendaciones que no supe recibir. Claro, la experiencia que estaba viviendo no tenía una explicación lógica y me sentía, por decir lo menos, confundida.

Junto a ella estaba un hombre mayor, delgado y mirada profunda. Hernán, su esposo. Él la miraba en silencio dar su veredicto sobre mí y probablemente, con ese silencio, ratificaba cada palabra pronunciada.

¿Quiénes son y qué hacen?

De aquella tarde de enero pasaron ya algunos años y mi relación con ellos se fue perfilando hacia una amistad sincera. He sido testigo de muchos procesos, tanto personales como de terceros, de sanación a cargo de esta pareja y de cómo las personas que entran a esa casa son recibidas con amor y honestidad.

Ellos realizan tratamientos con plantas medicinales y terapias alternativas como el reiki, bioenergía y masajes. Ambos vienen de un linaje de practicantes de la medicina ancestral de la selva, pero su inicio como curanderos tuvo caminos y épocas distintas. De hecho, en el caso de Jesús al inicio hubo una fuerte negativa a ingresar a este mundo, sin embargo, antes de llegar a los 20 años su destino había encontrado el sentido que practica y perfecciona hoy en día.

“En la selva amazónica del Perú el nombre apropiado es médico vegetalista o curandero, porque curamos. Ya sea utilizando plantas, cantos, escuchando a las personas…el curandero cura el cuerpo físico, la mente, el espíritu y la parte emocional a través de distintos métodos y elementos…a través de la energía” dice Jesús con una envolvente dulzura.

La medicina ancestral y la medicina occidental

Ambos trabajan con plantas medicinales, como la ayahuasca, ajosacha, chuchuhuasi, sanango, entre varias más, las cuales se usan dependiendo de la necesidad de cada persona.

“Usamos la planta de acuerdo con la vibración de la persona. Hay muchas que tienen usos similares, por ejemplo: la uña de gato y la sangre de grado son antibióticos y desinfectantes, pero hay que ver cuál es la adecuada para ti, la que te va a ayudar a encontrar tu equilibrio” señala.

Si bien la primera línea de entrada es la conversación, a través de la cual van conociendo a la persona y sus distintos aspectos, muchas veces complementan su análisis con algún dato científico que los ayude a tener una mayor certeza de qué tratamiento necesita el paciente.

Así, Jesús y Hernán trabajan mucho con la medicina occidental, pues son conscientes que ambas son hermanas: las dos sanan y deben trabajar de la mano. Saben que hay dolencias o males que excede la capacidad de las plantas y es necesario el uso de la medicina a la que estamos acostumbrados.

“Nosotros buscamos trabajar con la raíz de los problemas, qué lleva a tu cuerpo a manifestarse de esa manera. El cuerpo reacciona a los estímulos de estrés, tristeza, cólera, represión, miedo…el cuerpo llama la atención a través de las enfermedades para que veas qué tienes que cambiar de tu vida” precisa Jesús.

Una pareja que se complementa

Jesús se desvive en halagos sobre Hernán, y quien lo conoce sabe que no exagera. Es un hombre íntegro, leal, un gran ser humano, de pocas palabras y muchas obras. Hernán te dice las cosas de frente, pero de tal manera que puedas procesarlas y entenderlas.

Jesús es pura energía, llena de bromas y sonrisas. Dulce y sin tapujos. Es una pareja que, si bien parece a simple vista totalmente dispareja, al conocerlos entiendes la perfecta fusión que hacen. Él es la raíz y el tronco y ella, las flores del árbol. La perfecta dualidad de la energía.

Buscando nuevos caminos

Esta pareja recibe gente de todo el mundo: Corea, China, Francia, Portugal, España, Australia, Japón y una larga lista de países forman parte de la historia de casi 20 años que tienen juntos. Este tipo de experiencias requiere de mucha confianza en la persona que te guía y por ello sus visitantes suelen ser recomendados de quienes ya pasaron por casa.

Actualmente ofrecen servicios de retiro en el centro Buri Buri, en el que, desconectados de la tecnología, junto al río Mayu y siguiendo una dieta de depuración, se trabaja en mayor plenitud y conexión con las plantas. ¿El tiempo? Depende del caso. También ofrecen terapias en su casa en Tarapoto y en la zona de Las Palmas, a unos 20 minutos de la ciudad.

Actualmente Hernán y Jesús se encuentran trabajando en desarrollar el primer jardín botánico de Tarapoto, donde, en 2 hectáreas, están sembrando las plantas medicinales tradicionales, muchas de las cuales se encuentran en riesgo por la deforestación y migración. El sueño: hacer un hospital de medicina ancestral con profesionales de medicina occidental en el que se pueda compartir los usos de las plantas medicinales y preservar nuestra herencia.

Para más información:

  • Jesús Arce y Hernán Saavedra
  • Teléfono: (+51) 948 866 116
  • Facebook: Etnomedicina Amazónica Tangaranas

Por: Andrea Chaman Caballero
INFOTUR LATAM
www.infoturlatam.com

Compartir:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Buscar en infotur latam