La fascinante e inagotable Estambul

Escribo este artículo desde Capadocia, una aventura sobre la que contaré la próxima semana, y al pensar en lo que fueron los últimos días no se por dónde empezar. Estambul es un destino inagotable. Fascinante.

Este viaje era un pendiente que tenía con mis padres, pues teníamos todo planeado para venir en mayo del 2020. Más de dos años después por fin en Turquía, con mucha ilusión, sí, pero sobre todo con las ganas de que el destino nos sorprenda. Y así fue, con creces.

Historia y culturas

Estambul, la antigua Constantinopla, fue la capital de tres imperios tan diferentes como el romano, el bizantino y el otomano y en ella confluyen una variedad de culturas que la hacen un destino realmente riquísimo.

Caminar por sus calles es encontrar el paso de su historia en cada esquina. Comercios, bazares, cafés, restaurantes, barrios enteros muestran que estas tierras fueron conquistados por varios y esa riqueza alimenta su tradición. Es un verdadero deleite ver esta mezcla de historia y modernidad.

Su ubicación es, además, privilegiada: a orillas del Mar Negro y el de Mármara, entre los continentes europeo y asiático, generando paisajes tan hermosos como el famoso estrecho de Bósforo y claro, el Cuerno de Oro, que divide la parte europea de la ciudad. En fin, una verdadera joya de destino.

Dónde quedarnos y qué hacer

Vamos al primer punto: esta ciudad es enorme, con alrededor de veinte millones de habitantes y uno de los principales destinos turísticos del mundo. La primera mirada puede aturdir, así que vamos por partes: ¿dónde quedamos? Desde mi experiencia, recomiendo el barrio de Sultanahmet, donde se ubican los principales atractivos turísticos como la Santa Sofía y la Mezquita Azul, o en el barrio de Gataca, al otro lado del Cuerno de Oro. Quedarse en estas zonas hace que conocer los principales puntos de la ciudad sea muy sencillo, tanto para caminar como para moverse en transporte público.

Santa Sofía es, para mí, de los primeros atractivos que debes visitar al llegar y no solo por su obvia majestuosidad, sino por el alcance de su historia y su relevancia en la arquitectura. Preciosa. Al frente, a pocos minutos andando, la Mezquita Azul. Otra belleza. Ambas tienen entrada gratuita y aunque las colas puedan asustar, no se preocupen: solo unos minutos de espera hacen falta.

Ojo con esto: las mujeres deben llevar una falda larga para entrar a los templos y tener los hombros y la cabeza cubiertos, así que compren una pashmina (la mayoría de tiendas las ofrecen) al llegar y bueno, los hombres con pantalones y un polo estarán bien.

En esta zona también está el Palacio de Topkapi, museo con amplios jardines e infraestructura preciosa y la Basílica Cisterna, la mayor de las sesenta cisternas construidas durante la época bizantina. Esta construcción subterránea se encuentra a escasos metros de la Santa Sofía y su recorrido es, de igual manera, obligatorio en una visita a Estambul.

Un tema del que hay que hablar son las compras: es imposible, verdaderamente imposible, visitar Estambul y no comprar nada. Preparen las maletas en su viaje porque con algo de peso regresarán.

Se habla mucho del Gran Bazar pero, en lo personal, creo que es un lugar para conocer y salir. Cientos de tiendas que venden, en su mayoría, réplicas de marcas caras a precios altos y los alrededores son también algo elevados en comparación con el resto de la ciudad. Vale la pena visitarlo, sí, pero creo que en otros lugares pueden encontrar cosas más representativas.

Estambul es una ciudad de comerciantes, así que encontrarán de todo en todos lados, solo recuerden rebajar y comparar precios. Comprar en Estambul es muy divertido si dejan de lado la seriedad de la transacción.

Nos vamos a Galata

Otro consejo: no le tengan miedo al tranvía, es facilísimo y la mejor forma de transportarse. Cada viaje cuesta unos 30 centavos de dólar y te lleva por toda la parte turística de la zona europea de la ciudad.

En este tranvía nos vamos a Galata, un barrio con matices más modernos y muchos negocios, claro, como el resto de la ciudad, solo que en esta zona la moda se deja ver con más fuerza. Más estilo y menos descuentos, digamos.

La famosa Torre Gálata, construida por los genoveses en el punto más alto de la ciudad, es otro de los principales atractivos. Las calles que la rodean son de cuento y, nuevamente, perderse en sus alrededores es un placer.

Quien haya leído anteriormente mis artículos sabe que soy de las que encuentran el camino la razón del destino y en este caso, buscar mezquitas se volvió, para mí, una delicia por las calles que fui descubriendo. Cada templo, además, es una maravilla, así que la experiencia fue completa.

Caminar por el puerto, viendo los notorios contrastes culturales y económicos, además de los arquitectónicos, comer un pan con pescado, entrar a distintas mezquitas y a lujosos malls es una experiencia que en Estambul puedes hacer en una hora. Todo al lado de la brisa del mar.

En resumen….

He querido compartir un poco de lo que fueron estos días en esta ciudad tan fascinante e inagotable, pero no me alcanzan las líneas ni las palabras para describir todo lo vivido.

Termino este artículo contándoles que navegar sus mares admirando sus costas ha sido un sueño. Que sus famosos puentes no defraudan. Que su comida envuelve y que con su gente es muy fácil divertirse si es que aprendes a no tomarte nada en serio.

En resumen, mis simples recomendaciones para visitar Estambul:

  • Quédate por lo menos tres días. Igual vas a sentir que no has conocido lo suficiente, pero algo es algo.
  • Visita cuanta mezquita puedas. Honra el destino conociendo no solo lo turistico, sino aquello que lo hace especial en su esencia.
  • Toma café turco. Mucho. Y come baklavas.
  • Reconoce el tranvía apenas llegues. Agradecerás haberle perdido el miedo tan rápido.
  • Haz un viaje al sunset por el Bósforo. Ver la costa europea y la oriental de la misma ciudad al atardecer es increíble, para luego dar paso a las imponentes luces de sus puentes.
  • Camina por encima (y por debajo) del Puente Galata. Observa a los pescadores. Contempla las distintas costas y puertos alrededor. Agradece estar ahí.
  • Piérdete en cuanto puedas. Estambul es una ciudad inagotable así que donde vayas encontrarás magia. Cuando quieras ubicarte, prendes el google maps.
  • Ve al Bazar de Especias y recorre sus alrededores.

Por: Andrea Chaman Caballero
INFOTUR LATAM
www.infoturlatam.com

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