Cajamarca: el furor del carnaval invade las calles de la ciudad

El carnaval continúa en las calles, más allá de la lluvia inesperada que hizo escapar a más de uno. Soy uno de ellos. Aproveché la precipitación para volver a mi refugio cajamarquino, donde sigo escuchando la música fiestera, mientras intento contarles lo que he visto y vivido e sábado y el domingo.

Breve reporte de lo vivido el sábado y domingo por nuestro enviado especial al carnaval de Cajamarca, quien seguirá en la tierra del cumbe hasta el martes, día en el que será enterrado el Ño Carnavalón.

También por eso volví. Tenía muchas ganas de escribir sobre mis jornadas entre pistolas y globos de agua, entre clones -el personaje principal del carnaval- y el andar de las patrullas y comparsas que hoy, domingo, empezaron a reunirse desde muy temprano en el estado Héroes de San Ramón.

Las vi llegar, organizarse y dar los primeros pasos. Fue allí, donde hombres y mujeres de distintos barrios, me regalaron sus primeras sonrisas. Una linda manera de iniciar el tradicional y esperado concurso de Patrullas y Comparsas, una de las actividades principales de “la fiesta más alegre del país”, como proclaman hinchando el pecho los cajamarquinos.

Estoy alegre a mi manera. Yo no bailo ni entono ninguna copla. Solo observó, hago fotos y esquivó los globos y chorros de agua que me lanzan. Capaz algún día me anime a pasar por las calles con un traje vistoso. Hoy no será ese día. Hoy solo busco el mejor lugar para poder retratar a los seguidores del Ño Carnavalón, el personaje que desata y avala el jolgorio todos los años.

A él no lo he visto todavía. Ayer, sábado, ingresó a Cajamarca, entonces, todo fue agua y baños con pintura. No estuve ahí. Llegué en la tarde desde Lima en uno de los vuelos diarios ultra low cost de JetSmart, porque siempre cae bien economizar y viajar con seguridad. Así queda un dinerito para pasarla mejor en el destino visitado.

En este caso Cajamarca donde los rezagos de la algarabía matutina y el desborde celebratorio eran notorios, tan notorios que al salir del aeropuerto descubrí que los autos, las mototaxis y hasta un camión de caudales, habían sido víctimas de los patrullas carnavaleras.

Por suerte me salvé de los últimos baño de pintura. Será que tengo cara de malo o, quizás, apariencia de señor respetable. No lo sé. En todo caso mi suerte se acabó. Ya me bañaron las nubes carnaveleras y hasta un niño que tuvo el atrevimiento de atacarme por la retaguardia, aprovechando que andaba distraído y embelesado por la sonrisa de una agraciada bailarina.

Cosas que pasan. Gajes de un oficio que me permite descubrir la riqueza cultural del país y me hace sentir partícipe de la alegría de miles de compatriotas que durante unos días son felices bailando y cantando por el centro de Cajamarca, la ciudad monumental que se transforma en una gran pasarela carnavalera, con tribunas y asientos que se vendan y se reservan desde la noche anterior.

Ni compré ni me desvelé por un espacio. Tampoco utilicé ningún carné que me facilitara el acceso. Quise ser uno más, uno de tantos, uno de aquellos que buscan un resquicio o un vacío para ver de cerca a las comparsas y patrullas. Lo conseguí. Caminé hasta el final del recorrido para ver a los fatigados bailarines entregar sus últimos pasos y detenerse muchas veces ante el pedido de un selfi.

Ahí estuve hasta que la lluvia y las ganas de escribir este relato me hicieron volver a mi refugio. Es un regreso temporal. Sé que al terminar volveré a salir para ver que nuevas imágenes y vivencias me regala Cajamarca y su carnaval… ¡el más alegre del Perú!

Agradecimiento:

– Municipalidad de Cajamarca
https://www.gob.pe/municajamarca

Fotos y texto: Rolly Valdivia
INFOTUR LATAM
www.infoturlatam.com

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