A ritmo del caballo peruano de paso por el Valle Sagrado de Cusco

Como ya conté la semana pasada, el Valle Sagrado, en Cusco, no se agota. Hay un sinnúmero de actividades y propuestas que va creciendo y que hacen de este hermoso lugar un destino en sí.

Estando ya un mes en el Valle Sagrado, en Cusco, quiero contarles algo muy personal que deriva en una de las experiencias más hermosas que he vivido en este lugar: recorrer en caballo peruano de paso el Valle hasta las famosas salineras de Maras

Pues bien, hace poco más de un año, en una visita al Valle Sagrado, conocí a Beatriz Peirano y Luna’s Horses, su establo de caballos peruanos de paso.

Ella, muy entusiasta, me animó a hacer una de sus cabalgatas por la zona, pero no conté con que mis problemas visuales y de equilibrio harían que esa experiencia fuera bastante complicada (por decir lo menos).

Ese día me sentí tan insegura y vulnerable que tuve que bajarme del caballo y ser recogida a mitad de camino en medio de lágrimas. Así de fuerte. Lo que sucede es que desde hace unos años tengo el equilibrio bastante sensible y mi visión periférica es casi nula, por lo que estar encima de un caballo, sin sentir que tenía el control de las cosas, me hizo entrar en caos. Yo cometí el error de no contarle esto a Beatriz antes, simplemente porque no pienso en ello y me olvidé de hacerlo. Ella, generosa y paciente, entendió recién en esa conversación posterior que conmigo había mucho que trabajar. Y así lo hizo.

Por supuesto que lo último que yo quería era repetir la experiencia, pero Beatriz insistió: había que trabajar mis miedos de a pocos y principalmente, reforzar mi seguridad. Y quien la conoce sabe que es difícil decirle que no, así que durante mis siguientes días en el Valle Sagrado la visité en su establo para, simplemente, estar con estos hermosos animales. Acariciarlos, abrazarlos, hablarles, sentirlos. Ese fue mi primer paso. Perder el miedo. Conectar con ellos.

Trabajando mis traumas

A mi me gusta asumir la responsabilidad de las cosas que me pasan, es decir, entender por qué la vida me pone en las circunstancias que me toca vivir. En este caso lo más fácil hubiera sido no regresar al establo y seguir conociendo nuevas experiencias en la zona, pero por algo había vivido esto y alguna misión tenía yo en ese lugar, conmigo misma.

Esa vez, hace más de un año, viví en Luna’s Horses un momento que nunca olvidaré: una tarde entré al establo sola y los caballos se me acercaron en grupo, a curiosear. Sentí cómo la luz del sol nos abrazó con un tenue dorado y cómo ese espacio se inundaba de amor. Fue algo muy extraño, que no podría describir exactamente aunque lo intentara. Yo caminaba entre estos animales a los que hacía días les tenía terror y ahora, me llenaban de amor. Ya no había cómo tener más miedo, todo iba a estar bien.

Cabalgando por el Valle Sagrado

Hace un mes regresé al Valle Sagrado, específicamente Urubamba, y por supuesto, volví donde Beatriz.

Su espacio, debo decir, es uno de los más bonitos de la zona. Un establo decorado con colores llamativos, cómodos sofás y distintos ambientes que lo hacen perfecto para pasar las tardes, con alguna cerveza artesanal o un café frente al fuego. De mis planes favoritos en el Valle.

Pues Beatriz me dijo que había llegado el momento de retomar lo que hace más de un año había empezado: la cabalgata por el Valle. Si bien yo había conectado con los caballos y había perdido mi miedo a subir a uno, solo había trabajado montar dentro del establo, sin salir. Esta vez había que ir al siguiente nivel.

Salimos dos amigos míos y yo con dos chalanes: Guido, la mano derecha de Beatriz, dirigía el grupo y al final, siempre junto a mí, estaba Abelardo, listo para apoyarme en caso necesitara ayuda.

Recorrimos un camino inca precioso, atravesando pequeños poblados, junto al río, entre árboles y montañas. Fue precioso. Al principio estuve nerviosa, claro que sí, es normal, pero lo importante es qué se hace con esa emoción, no la emoción en sí.

Y como si mi fiel caballo Romance entendiera todo lo que pasaba, cada vez que me sentía insegura recurría a él y recibía dosis de paz. Nuevamente, no sé cómo explicarlo, pero así fue. Lo acariciaba y le hablaba con amor y él me calmaba. Así, con su trote seguro, llegaríamos a nuestro destino, solo había que disfrutar el camino.

Quiero mencionar en este punto que quien quiera hacer alguna experiencia con animales, como en este caso, debe saber cuál es el trato que estos reciben por parte de sus dueños.

Es muy distinto, por ejemplo, un caballo que es tratado con respeto y con amor y que recibe todos los cuidados necesarios a uno maltratado, a cualquier nivel. Soy testigo que en Luna’s Horses los caballos reciben un trato muy especial y que Beatriz se desvive por ellos, y eso se refleja no solo en la belleza de estos animales, sino en la situación que estaba viviendo yo: Romance me dio lo que él recibe, puro amor.

Maras desde una nueva mirada

Si alguien me decía hace un año que iba a subir montañas en un caballo, me reía. Pues bien, esta vez subí montañas, tomé fotos y videos mientras cabalgaba y me impresioné muchas veces con lo que el paisaje ofrecía. Puro disfrute.

Llegar a la salineras de Maras en caballo ha sido una experiencia increíble. He visitado este lugar muchas veces, pero llegar a trote ha sido completamente distinto y hermoso, sin punto de comparación.

Luego de una breve visita retomamos nuestro camino y esta vez tocaba bajar. Yo ya no tenía miedo, era increíble. Sonreía al ser consciente dónde estaba y cada vez que Romance tenía complicaciones en dar algún paso, lo animaba yo a él, con calma, a seguir.

Finalmente entendí que no era que yo tuviera o no el control de la situación, sino que los dos estábamos juntos en esto y había que apoyarnos mutuamente. Como la vida misma.

La bajada fue espectacular, con una vista al valle majestuosa. Escribo esto y sonrío recordando todo.

La sorpresa de la tarde

El día había estado lleno de sorpresas a todo nivel, pero llegar a Media Luna, un sector en Urubamba, a una ladera con una vista impresionante del Valle y encontrar un colorido picnic con delicias, fue el cierre perfecto.

Comimos riquísimo, respiramos y agradecimos tan lindo día. Uno de mis amigos, un canadiense acróbata del Circo del Sol, estaba más sorprendido que yo por todo lo vivido y me contaba que experiencias como esta no habían fácilmente en el mundo. Y pensar que, además de la obvia belleza y aventura, estábamos en tierras históricamente tan ricas. Una experiencia de lujo.

Terminó esta cabalgata de cuatros horas por el Valle Sagrado y puedo decir que regrese al establo siendo una mejor versión de la que salí. Gracias miles, querida Beatriz.

Más información

• Luna’s Horses es un establo de caballos peruanos de paso ubicado en Urubamba, Cusco, dirigido por Beatriz Peirano, amazona conocida en Perú y campeona nacional en coreografía con estos animales.
• En Luna’s Horses se hacen distintas cabalgatas que van desde algunas horas hasta varios días recorriendo Cusco, además de dar clases y terapias para, por ejemplo, trabajar la ansiedad.
• A partir de la segunda quincena de setiembre habrán almuerzos los sábados con shows de bailes típicos peruanos que incluyen marinera con caballos peruanos de paso.
• Para más información contactar a Beatriz al +51 984 529 091.

Agradecimiento especial:

Por: Andrea Chaman
INFOTUR LATAM
www.infoturlatam.com

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