En el extremo noroeste de Namibia, donde el desierto del Namib se encuentra con la frontera de Angola, el río Kunene crea una franja de vida en medio de uno de los paisajes más áridos del continente. Es aquí donde se encuentra Wilderness Serra Cafema, uno de los campamentos más remotos de Namibia, que se prepara para una nueva etapa después de que un incendio afectara parte de sus instalaciones a principios de este año.
La reconstrucción traerá consigo suites renovadas, una nueva configuración de las áreas comunes y espacios dedicados al bienestar. Pero más allá de lo que cambia dentro del campamento, Serra Cafema mantiene aquello que hace particular a este lugar: su relación con un territorio donde el agua y el desierto conviven en un contraste difícil de encontrar en otro punto de Namibia.
Un campamento que existe gracias a un río
Para entender Serra Cafema hay que empezar por el Kunene.
Nacido en las tierras altas de Angola y avanzando hacia el Atlántico, el río es la única fuente permanente de agua en esta región. Su recorrido crea una franja verde en medio del desierto, concentra la vegetación y la fauna y ha condicionado durante generaciones la manera en que las comunidades han habitado este territorio.
A pocos metros del agua pueden aparecer cocodrilos del Nilo; tierra adentro, órices, springboks y cebras de montaña de Hartmann se desplazan por un paisaje donde la supervivencia depende de adaptarse a condiciones extremas.
El contraste es precisamente lo que hace particular a Serra Cafema: un río permanente atravesando uno de los paisajes más áridos del continente.
El campamento se encuentra junto al Kunene, rodeado por las montañas Hartmann y las dunas del desierto. El aislamiento no es un elemento añadido a la experiencia; es parte esencial de ella. Llegar implica volar hasta Hartmann’s Valley Airstrip y continuar por tierra durante aproximadamente una hora hasta alcanzar el campamento.
La experiencia también sucede fuera del campamento
La nueva etapa de Serra Cafema no cambia la manera en que se descubre el territorio.
Los días pueden comenzar recorriendo las planicies y valles montañosos en busca de fauna adaptada al desierto o caminando para descubrir plantas, reptiles y huellas que pasan desapercibidos desde un vehículo. Los recorridos en quad permiten adentrarse en las dunas de manera sensible al entorno y, cuando el nivel del agua lo permite, es posible navegar por el Kunene para contemplar el desierto desde una perspectiva completamente diferente.
El aislamiento también forma parte de la experiencia. Serra Cafema únicamente es accesible por aire hasta Hartmann’s Valley Airstrip, seguido de un trayecto terrestre de aproximadamente una hora a hora y media hasta el campamento.
El campamento se encuentra dentro de Marienfluss Conservancy, un territorio protegido de 300,000 hectáreas propiedad de la comunidad Himba, que se extiende desde las montañas Hartmann hasta el Kunene. Wilderness arrienda el espacio a la conservancy, generando beneficios económicos y de conservación a largo plazo para la comunidad.
Las visitas guiadas a una comunidad Himba vecina permiten acercarse respetuosamente a sus tradiciones y vida cotidiana. Esta relación se extiende a programas de empleo, capacitación y educación, así como iniciativas de acceso a la salud y al agua, entre ellas una clínica médica móvil y un sistema de extracción de agua alimentado por energía solar.
La reconstrucción de Serra Cafema traerá nuevos espacios y una experiencia renovada. Lo que no necesita reinventarse es el lugar que la rodea: el Kunene seguirá atravesando el desierto, la vida seguirá concentrándose en sus orillas y uno de los rincones más únicos de Namibia continuará siendo definido por ese encuentro improbable entre agua y arena.
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