Hay destinos que se descubren caminando, otros navegando y algunos que se disfrutan desde la carretera, sin embargo, en Nayarit existe una manera distinta de recorrerlos: desde el aire por medio del parapente.
Pero ¿qué es el parapente? Es una actividad de vuelo libre en la que el piloto utiliza una vela especialmente diseñada para elevarse y desplazarse aprovechando las corrientes de aire. A diferencia de otras disciplinas aéreas, el despegue se realiza generalmente desde una pendiente o zona elevada, mientras que el descenso permite contemplar el paisaje desde una perspectiva privilegiada.
Más que una forma de transporte es una experiencia que combina aventura, naturaleza y la sensación de sobrevolar el territorio, que gracias a la favorecida geografía del estado, es posible encontrar escenarios para el parapente que cambian completamente de acuerdo con la región.
El parapente ha ganado presencia dentro de la oferta de turismo de aventura de Nayarit, esto ha permitido que el estado fuera escenario de encuentros especializados como Vuela Nayarit, evento en noviembre de 2024, que reunió a más de 65 pilotos de parapente y ala delta provenientes de diferentes partes de México y del extranjero, quienes participaron en jornadas de vuelo en el Volcán Ceboruco y Tecuitata.
En la costa, la travesía aérea tiene como protagonista al Pacífico; hacia el sur, las montañas y el paisaje volcánico, que transforman por completo la actividad. Así, desde las alturas, Nayarit revela una cara distinta, por ello algunos lugares especiales para hacer esta actividad:
Tecuitata: volar frente al Pacífico
En la comunidad de Tecuitata, municipio de San Blas, se encuentra uno de los escenarios de vuelo más particulares de Nayarit, ya que la zona de despegue se localiza en la sierra de Tecuitata, frente a Playa de los Cocos, a aproximadamente 465 metros sobre el nivel del mar.
El sitio cuenta con una cordillera de alrededor de cinco kilómetros de longitud y presenta condiciones que permiten aprovechar corrientes térmicas y dinámicas para el ascenso, pero la práctica no termina en las condiciones para volar debido a que el paisaje es parte fundamental del recorrido desde las alturas, donde ofrece vistas hacia el mar, sobre zonas de vegetación tropical y plantaciones de mango y café, con posibilidad de aterrizaje en Playa de los Cocos.
Ceboruco: un escenario entre volcanes y montañas
La segunda cara del parapente en Nayarit aparece en el sur del estado en el Volcán Ceboruco, ubicado en el municipio de Jala, un lugar mágico que ofrece un paisaje completamente diferente al de San Blas. Conocido como «El Gigante Negro», el volcán alcanza alrededor de 2 mil 260 metros sobre el nivel del mar, mientras que la rampa de despegue utilizada para parapente se encuentra aproximadamente a mil 829 metros.
El Ceboruco no es solamente un atractivo natural, puesto que, desde este punto, el paisaje cambia con las montañas, valles y formaciones volcánicas que caracterizan esta zona de Nayarit. El parapente permite además vincular la actividad con Jala, Pueblo Mágico ubicado en las faldas del volcán, donde el visitante puede complementar su recorrido con gastronomía, arquitectura y actividades de naturaleza.
Una de las particularidades del parapente en Nayarit es que no existe un solo paisaje para practicarlo, ya que pueden combinarse rutas con escenarios como el Ceboruco y posteriormente los vuelos se trasladaron a Tecuitata.
Tan sólo Tecuitata ofrece la opción con la cercanía con el mar, la vegetación tropical y la Bahía de Matanchén; mientras el Ceboruco, lleva el desplazamiento aéreo hacia un entorno de montaña y origen volcánico. Esa diferencia permite que la actividad tenga una personalidad propia en cada región. No se trata únicamente de despegar y permanecer en el aire, sino de hacerlo sobre paisajes que forman parte de la identidad natural de Nayarit.
Es importante señalar que el parapente no es una experiencia exclusiva para pilotos experimentados y es posible realizar el recorrido aéreo en una modalidad conocida como vuelos tándem, una forma en la que el visitante realiza el recorrido acompañado por un instructor. No obstante, para asegurar siempre la mejor esta actividad para el viajero, la Secretaría de Turismo de Nayarit recomienda siempre buscar guías certificados como Alas del Hombre, un operador especializado para el trayecto en Tecuitata y Ceboruco.
Para quienes buscan ir más allá de una experiencia turística, la organización también cuenta con una trayectoria vinculada al vuelo libre y ofrece programas de iniciación que combinan teoría, práctica, equipo y certificación APPI, permitiendo adentrarse de manera progresiva en esta disciplina.
Cabe resaltar que, como toda actividad aérea, el parapente está sujeto a las condiciones meteorológicas y del viento, por lo que cada sitio tiene las condiciones específicas para realizar los ascensos y descensos. Por ello, tanto los vuelos tándem como la formación deben llevarse a cabo con pilotos e instructores especializados, siguiendo las indicaciones de seguridad y utilizando el equipo establecido para cada jornada.
Así, volar en parapente se convierte en una manera diferente de conectar con Nayarit: el viaje se encuentra con la naturaleza y el paisaje se transforma en parte de la propia experiencia, que además puede complementarse con gastronomía, cultura y descanso en las distintas regiones del estado.
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