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La automatización redefine el rol del staff hotelero: menos tareas, más hospitalidad

por Infotur Latam
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La tecnología no reemplaza al personal: elimina tareas repetitivas para que los equipos puedan concentrarse en aquello que ninguna automatización puede sustituir: anticipar necesidades, resolver problemas y construir experiencias. Durante años, hablar de automatización en hotelería llevó inevitablemente a una pregunta: ¿qué tareas dejarán de hacer las personas? Desde mi perspectiva, la pregunta relevante es otra: ¿qué podrán hacer mejor las personas cuando la tecnología se encargue de los procesos repetitivos?

La diferencia no es menor. La hotelería continúa siendo una industria profundamente humana, pero también una operación compleja en la que los equipos dedican una parte importante de su tiempo a procesos administrativos, coordinación, validaciones y tareas que pueden ser automatizadas y el verdadero potencial de la tecnología está en liberar ese tiempo.

Automatizar para devolver tiempo al equipo

Accesos digitales, check-in automatizado, plataformas cloud, integración de sistemas y herramientas de gestión permiten trasladar determinadas tareas del ámbito manual al digital.

Un huésped puede realizar parte de su proceso de llegada desde su dispositivo móvil; un acceso puede habilitarse sin intervención constante de recepción; determinada información puede compartirse automáticamente entre sistemas, y diferentes áreas pueden trabajar sobre datos actualizados sin depender de llamadas, mensajes o registros duplicados. Cada proceso puede parecer pequeño; sin embargo, en conjunto, representa horas de trabajo que pueden regresar al equipo para un desempeño más ágil y armonioso de sus funciones.

Y ese es uno de los cambios más relevantes que trae la automatización: no se trata de reducir la presencia humana, sino de cambiar el lugar en el que esa presencia resulta más valiosa. Cuando un colaborador deja de invertir tiempo en tareas mecánicas, puede dedicarlo a actividades que tienen un impacto directo en la experiencia.

En recepción, esto significa menos tiempo para procesar accesos y más para atender solicitudes, resolver situaciones y personalizar la estancia. Para housekeeping, implica contar con información más precisa para priorizar habitaciones y coordinarse con otras áreas. Para mantenimiento, significa recibir información con mayor rapidez y actuar antes de que un incidente se convierta en una interrupción para el huésped.

La automatización, por tanto, puede convertirse en una herramienta para elevar el nivel de especialización del personal. El valor del colaborador deja de estar en ejecutar una secuencia de pasos y pasa a estar en interpretar situaciones, tomar decisiones y generar una respuesta adecuada.

La tecnología también transforma la operación

Para que esta transformación ocurra, sin embargo, no basta con automatizar procesos aislados. Un hotel puede incorporar check-in digital, cerraduras electrónicas, sistemas de gestión o herramientas de comunicación con el huésped y aun así, mantener una operación fragmentada si estas soluciones no pueden intercambiar información. Es la integración la que permite que la automatización tenga un verdadero impacto.

Cuando los sistemas se comunican, la información puede fluir entre las diferentes áreas y los equipos pueden actuar con mayor contexto. El acceso de un huésped, su llegada, el estado de su habitación o una solicitud de servicio dejan de ser eventos independientes y comienzan a formar parte de un mismo flujo operativo.

Esto permite pasar de una automatización basada en tareas a una operación basada en información. La evolución tampoco significa que todos los hoteles tengan que adoptar la misma infraestructura ni digitalizar todos sus procesos al mismo tiempo. De hecho, la tecnología debe ser modular y escalable. Un hotel puede comenzar automatizando accesos, incorporar posteriormente soluciones de movilidad o de gestión cloud y, conforme sus necesidades evolucionen, integrar nuevas herramientas.

Lo importante es que cada decisión tecnológica pueda formar parte de una arquitectura mayor. Esta aproximación permite que la inversión responda a necesidades reales de la operación y evita construir nuevos silos tecnológicos. También facilita que los hoteles puedan adaptar su infraestructura conforme cambien las expectativas de los huéspedes y las necesidades del negocio.

La conversación sobre eficiencia hotelera suele centrarse en reducir costos o hacer más con menos recursos. La automatización permite plantear una perspectiva diferente: hacer mejor uso del recurso más importante de un hotel, su gente. Si una tecnología puede eliminar una tarea repetitiva, reducir la duplicidad de información o facilitar la coordinación entre áreas, el beneficio no se limita al ahorro de tiempo. Ese tiempo puede convertirse en atención, resolución, creatividad y hospitalidad.

Ese es el verdadero valor de la automatización: el hotel del futuro no será –y no es– aquel con más procesos automatizados, sino aquel que encuentra el equilibrio correcto entre tecnología y talento: máquinas encargándose de lo repetitivo y personas dedicándose a lo que requiere criterio, empatía y capacidad de respuesta. Así pues, la tecnología no está haciendo menos humana a la hotelería: bien implementada, puede darle a su gente algo que la operación hotelera necesita cada vez más: tiempo para ser verdaderamente hospitalaria.

Por: Coco Medina
Gerente de Comunicación Estratégica para LAM de Vingcard | ASSA ABLOY

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