Es curioso: los recuerdos más duraderos de una estancia suelen construirse a partir de pequeños momentos.
Quizá esto tiene que ver con que hoy viajamos de manera diferente. Las fronteras entre los viajes de negocios y los de placer son cada vez más difusas. En un mismo viaje podemos participar en reuniones por la mañana, recorrer una ciudad por la tarde. Ya no somos únicamente turistas o únicamente viajeros corporativos; somos una mezcla de ambos. Buscamos una experiencia en la que los detalles sean relevantes.
Esta transformación está reconfigurando la hospitalidad. De hecho, el fenómeno del bleisure –la tendencia de combinar viajes de negocios con días de ocio, que permite a los profesionales extender sus estancias corporativas para explorar el destino– ya es parte estructural del viaje moderno: alrededor del 70% de los viajeros de negocios combina actividades laborales con ocio en sus desplazamientos, según nos indica el Global Business Travel Association, State of the Market Survey 2025.
Así, la experiencia se ha convertido en uno de los principales factores de decisión, como reporta PwC en su documento Future of Customer Experience / Experience is Everything, 73% de los consumidores considera que la experiencia es un elemento clave al elegir una marca o servicio, incluso por encima de otros factores tradicionales, ya que promueve la reducción del estrés y aumenta la satisfacción. Los beneficios de esta modalidad se reflejan tanto en el turismo como en el entorno corporativo.
Y cuando hablamos de experiencia, muchas veces hablamos de aquello que no debería generar fricción. La tecnología juega un papel fundamental en este punto ya que el viajero contemporáneo busca experiencias digitales y espera que todo funcione de manera fluida y sin esfuerzo. En esa línea, el 73% de los viajeros tiene mayor probabilidad de hospedarse en hoteles que ofrecen tecnologías como check-in digital, llaves móviles o servicios desde el teléfono, porque reducen los tiempos de espera y simplifican la estancia, de acuerdo con Oracle Hospitality & Skift, Hospitality in 2025: Automated, Intelligent… and More Personal.
Hablamos de una singularidad: cuando la tecnología funciona bien, prácticamente desaparece. El huésped no piensa en ella, simplemente fluye. Pero cuando falla, se convierte en el centro de la experiencia.
La personalización representa quizás la oportunidad económica más subestimada en la industria de la hospitalidad. Hoy existe una brecha de 57 puntos porcentuales entre la demanda de experiencias altamente personalizadas y la capacidad real de los hoteles para ofrecerlas.
Mientras el 80% de los viajeros desea experiencias adaptadas a sus preferencias, según Hotel Management, apenas el 23% de los hoteles logra ejecutarlas de manera consistente.
Por eso creo que la conversación ya no debería centrarse en qué tecnologías está implementando la hotelería, sino en cómo estas herramientas ayudan al viajero a vivir mejor su estancia: trabajar cuando lo necesita, descansar cuando lo desea y disfrutar del destino sin interrupciones. Porque al final del viaje, lo que permanece no es la tecnología, lo que permanece es la sensación de que todo fue fácil.
Por: Coco Medina
Gerente de Comunicación Estratégica para Latam y el Caribe de Vingcard | ASSA ABLOY
INFOTUR LATAM
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